Baile de letras

Valentí Gómez i Oliver


Distintas prácticas
-total treinta y una-
intensas tácticas
y nace de pronto:
Baile de letras


Antiguamente, y de manera inexplicable, los ojos de la pantera se metamorfoseaban en vocales (Aymerich, S.)

Bordaban los ausentes hilos de seda en las prisiones del amor (Bautista, A.)


Cauterizan las alquimias de los maestros zen las pinturas de la intertextualidad (Caulfield, C.). Difundía pinceladas de realidad el sentido profundo de las cosas (Carrera, Ch.). La invisibilidad del ser cabalga encima de los cuerpos visibles (Clark, M.). Fue sobre una piedra donde Job soñó su escalera, puente entre la tierra y el cielo (Colomer, M.). El corazón de las figuras geométricas nos habla del silencio de las sombras de la naturaleza (Colet, N.). Sardónica, topacio, esmeralda, rubí, zafiro, diamante, ópalo, ágata, amatista, crisólito, ónice y jaspe son las piedras del vientre de Gea (Costa-Gramunt, T.)

Es la falsa identidad de las apariencias la que pretende deslumbrar a las ficciones de las épocas de nuestros antepasados (Estrada, A.R.)

Flores, fotografías, mujeres, son los retratos, los modelos de las distintas voces del yo (Ferron, G.). Espacios en los que el cosmos evoluciona, florece y habita con la inmunidad de la flora sapiens y del ecosistema (Forcada, A.). La escritura que vive en las frases de una música extensa, en las palabras de unos fuegos lentos (Fortes, L.)

Grande es la memoria de los espejos y los olvidos de la luna cuando las palabras conocen los aforismos (García, D.). Cráteras de ADN donde el tú, el yo y el es dialogan amistosamente para poder humanizar la biología (García Coll,E.). Fotografiar la realidad “real”, la onírica, la virtual, la imaginada y, finalmente, la artística (García Cordero, A.). Cinco son las piezas con las que el hierro se desnuda y el mármol emblanquece a medida que el alma, ensimismada, regresa a casa (Gonzalo, M.).

Las cosas se van como los gatos, las salamandras, las personas; nunca lo hacen, sin embargo, los susurros al oído de nuestras palpitaciones tautológicas (López, E.). Si las aguas rehuyen el surco, los nuevos escenarios- tal vez- guarecen a la misteriosa capacidad de sorpresa y de conmoción (López Miguel, E.). Filmar las palabras, escribir las imágenes, instalar las realidades más distintas de modo que se puedan leer sus múltiples sentidos (López Subirà, A.)

Más bien cincuenta heridas, una gota de agua, cien grados centígrados, son los números que nos cuentan a todos nosotros, a escondidas (Maillard, Ch.). El jardín como un espacio donde pueden convivir el cuerpo, el alma y el espíritu de los seres humanos. Una sinécdoque del paraíso (Marín, M.)

Pensar las voces del agua, los sonidos femeninos de los olores, las fotografías del oxímoron (Padró, D.). Blanco, negro, sepia, tiempo, espacio, las sombras del acontecimiento y su ónfalos ontológico (Parilla, M.). Un yo-montaña vagabundea por el Nilo, por Venus, por Calcuta, por el espejo de una “niña-modelo-fotográfico”, tal como hacen los dioses egipcios, Gueb, la Tierra y Nut, el Cielo (Pato, Ch.). Las notas del piano, de noche, se elevan por las yedras que rodean el alma y, muy a menudo, cautivan a la respiración (Peris Hernández, A.). Los grabados sobre los tejidos no le quitan a la urdimbre todo el mundo de matices, del cual la inteligente Penélope siempre renueva el ritmo (Permanyer, R.)


Ritmos cósmicos nos muestran los rubores de sus espacios, las infinitas semillas de su naturaleza (Ribés, C.). El negro es el color de la sabiduría, que refleja, fosforescente, los sueños de las reinas de Oriente (Reyes, M.)


Todo es casi poético: la mujer del esquimal, el amor, la poesía, la paz, si en un abrir y cerrar de ojos asumimos poder conjugar la razón y la emoción (Torres, A.). También, a veces, la madera navega en pequeños fragmentos, cuadrados, rectángulos y se esfuerza en configurar y sugerir las formas vivas de la naturaleza humana (Travé Marcos, M.)


Vivazmente querer tocar con los ojos lo que ven las manos o poder sentir con la razón lo que las emociones nos explican. Es necesario, entonces, que hable la intuición (Vigil, Ch.)